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Cinco prácticas de bioseguridad que toda granja debe seguir

Control de personas, plagas, vehículos, mortalidad y ambiente: las cinco prácticas básicas para que las enfermedades no entren a la granja.

Entrada de una granja con control de bioseguridad

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La bioseguridad son los procedimientos que evitan que los organismos que causan enfermedades entren a una granja y se propaguen en ella. Hace falta para reducir el riesgo de enfermedad en los animales y la propagación de organismos que importan a la salud pública, como la salmonela y el Campylobacter. Prevenir enfermedades también evita pérdidas por mortalidad, baja productividad y medicamentos.

La vía principal por la que los microorganismos pasan de una parvada o piara a otra es el equipo contaminado, o la ropa y el calzado contaminados de las personas. Los animales infectados, como aves silvestres, roedores e insectos, también son fuente de enfermedad. Virus y bacterias viajan de una granja a otra en equipo de transporte, camiones, tractores y otro equipo de la granja.

1. Control del paso de personas

  • Limita las visitas a las indispensables. Desde la bioseguridad, lo ideal es que no haya ninguna.
  • Toda persona que entre a la granja y se mueva en ella debe estar autorizada y quedar registrada: contratistas, técnicos, personal de mantenimiento, visitas, amigos y vecinos.
  • Ten un procedimiento claro para entrar a la caseta, con overol y calzado limpios exclusivos de la caseta, para el personal y las visitas. Las manos se lavan o se desinfectan; en algunas granjas se exige baño antes de entrar.
  • Los tapetes sanitarios se mantienen limpios y se cambian seguido. No sustituyen al calzado exclusivo de la caseta.
  • No visites otras granjas si no es necesario. Si lo es, báñate y desinfecta ropa, vehículo y equipo.
  • El personal debe conocer y entender los protocolos de bioseguridad.

2. Control de plagas, insectos y aves silvestres

  • Ten un programa activo contra roedores y aves silvestres: trampas, cebos y métodos para ahuyentarlos. Manéjalo de forma proactiva, vigilando la actividad y moviendo las estaciones de cebo y trampas según haga falta.
  • Mantén limpios y ordenados el sitio y sus alrededores; quitar la maleza cerca de las casetas les quita refugio a los roedores.
  • Limpia de inmediato el alimento que se tire al descargar o por fugas, para no atraer aves silvestres ni roedores.
  • Desecha la mortalidad de forma higiénica, sin atraer roedores, insectos ni depredadores.
  • Evita el contacto con aves silvestres como patos, gansos y guajolotes.
  • El personal no debe tener aves propias y debe limitar el contacto en ferias, exposiciones y mercados: esas aves rara vez están vacunadas contra las enfermedades principales y conviven con muchas otras.

3. Control de vehículos y equipo

  • Reduce al mínimo la entrada de vehículos para evitar la contaminación cruzada desde fuera. Un sistema de desinfección de vehículos, como el dosificador Sentry Plus, ayuda en la entrada.
  • Los choferes limitan sus movimientos a lo esencial: entrega de alimento, de aves o de cama, y la salida a rastro.
  • El equipo que se usa dentro de la caseta no se guarda afuera, salvo que haya un programa completo para limpiarlo y desinfectarlo antes de meterlo.
  • Equipo y vehículos se desinfectan antes de pasar de una caseta a otra.

4. Control de la salud y la mortalidad

  • Revisa a los animales todos los días y desecha la mortalidad a tiempo y con un método aprobado. Dejar cadáveres descomponiéndose en un montón aumenta el riesgo de propagar enfermedades por insectos y roedores. Una opción eficaz es un incinerador como el Burn Mizer, cuyo manual está en español en manuales.
  • Ten un programa aprobado de vacunación y medicación para prevenir enfermedades.
  • Reportar a tiempo los problemas de salud limita el contagio y reduce las pérdidas.

5. Control del ambiente de la caseta

  • Una buena ventilación reduce el crecimiento de microbios: el aire fresco que entra y sale los diluye. La mala ventilación estresa a las aves e irrita su aparato respiratorio, y eso las hace más susceptibles a infecciones bacterianas y virales. También evita que se acumulen gases tóxicos como el amoniaco y el dióxido de carbono.
  • Mantén seca la cama: una cama húmeda en una caseta tibia es el medio ideal para los microbios. Una cama mal manejada trae carga bacteriana alta, olores, insectos, plumas sucias, lesiones en las patas y ampollas o golpes en la pechuga. Con la humedad dentro del rango aceptable (25 a 35 %), la cama puede reutilizarse si no hubo enfermedades ni otros problemas de producción.
  • El agua que llega a la caseta debe estar limpia y tratada si hace falta, para no meter organismos por los bebederos ni propagarlos entre las aves.
  • El alimento se almacena de forma que no se contamine antes de llegar a la parvada.

Seguir estos pasos protege a la granja y a sus animales. Encuentra el procedimiento que les funcione a ti y a tu equipo, y síguelo al pie de la letra. VAL-CO tiene una línea de bioseguridad con dosificación de desinfectante e incineración.

Adaptado al español de un artículo que VAL-CO publicó en inglés el 19 de febrero de 2021: ver el original en val-co.com. Medidas convertidas a sistema métrico, con la original entre paréntesis.

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