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Todos lo hemos visto: a media tarde, el pollo de engorda está echado en el piso, con las alas un poco abiertas y jadeando rápido. Las aves tienen demasiado calor y gastan su energía en enfriarse en lugar de comer, beber y crecer. En los cerdos se ve algo parecido: echados de lado para pasarle calor al piso de rejilla, respirando rápido y corto, y hasta revolcándose en el área de deyecciones para enfriarse por evaporación.
El estrés por calor es algo de todos los veranos en muchas partes del mundo, y en buena parte de América Latina dura casi todo el año. Baja el consumo de alimento, sube el consumo de agua y empeora la producción. La menor ingesta de alimento explica hasta el 30 % de la ganancia de peso que se pierde durante el estrés por calor. Además, afecta la respuesta inmune y la integridad intestinal, y con eso baja la digestibilidad de los nutrientes.
Aunque sea común, la baja producción por calor no debe tomarse como inevitable. Estos son algunos pasos para reducir sus efectos.
Alimenta en las horas más frescas
Retirar el alimento de 4 a 6 horas antes y durante las horas más calientes, por lo general entre las 10:00 y las 16:00, limita el calor que se genera en la caseta. Solo funciona de verdad cuando hay una diferencia importante entre la máxima del día y la mínima de la noche, y se les puede ofrecer alimento compensatorio a los animales en las horas frescas.
Mantén el agua fresca
El agua de pozo ya viene fresca. Si tienes tanques sobre el suelo, darles sombra ayuda a mantener el agua unos grados por debajo de la temperatura del aire. Purga las líneas de agua con frecuencia para que dentro de la caseta haya agua fresca.
Ajusta los suplementos en el agua
Con el calor, los animales beben más para enfriarse, y eso puede hacerles perder electrolitos, desbalancear su equilibrio ácido-base y provocar diarrea. Considera electrolitos en el agua en temporada de calor, y purga las líneas en cuanto termines de darlos, para frenar la formación de biopelícula dentro de la tubería.
Ofrece (o reduce) ciertos aditivos en el alimento
Mientras más antioxidantes, mejor: el estrés por calor aumenta la generación de especies oxidativas. La vitamina E y la betaína ayudan a las células a mantener su integridad durante el calor y pueden estimular el consumo de agua. En cambio, revisa que el alimento no lleve fibra ni aminoácidos no esenciales de más en temporada de calor: favorecen la fermentación en el intestino y suben la temperatura interna del animal.
Baja la densidad (si se puede)
No siempre es posible, pero bajar la densidad en temporada de calor quita calor de la caseta y deja más aire alrededor de los animales que se quedan. Según la densidad y el nivel de estrés por calor, bajarla puede hasta aumentar la producción total, porque se reduce la pérdida de 20 a 30 % que causa el calor.
Limita la exposición al calor
Ayudar a los animales a sobrellevar el calor es importante, pero también lo es limitar cuánto calor reciben. La combinación correcta de velocidad del aire y enfriamiento evaporativo reduce el calor dentro de la caseta.
Una buena velocidad del aire disipa el calor que se acumula entre y debajo de las aves cuando se mueven menos. El aire en movimiento (mientras esté por debajo de la temperatura de la piel del animal) también les ayuda a perder calor hacia el aire al pasar sobre su piel. El enfriamiento evaporativo, con paneles evaporativos, nebulización o aspersores, baja la temperatura de toda la caseta.
Sigue leyendo: velocidad del aire, lo que necesitas saber y enfriamiento evaporativo.
Adaptado al español de un artículo que VAL-CO publicó en inglés el 28 de junio de 2019: ver el original en val-co.com. Medidas convertidas a sistema métrico, con la original entre paréntesis.


