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Crear el mejor ambiente para las aves jóvenes durante la crianza inicial prepara al productor para el éxito en todo el ciclo. El ambiente ideal tiene la temperatura correcta de piso y de aire, alimento y agua de sobra, aire fresco y limpio, y cama seca.
Calor
El pollito no puede regular su temperatura corporal y necesita un espacio cálido, para que el alimento que consume se use en crecer y no en calentarse. Su plumón aísla poco: pierde calor rápido hacia el aire, por el contacto con el piso y por el movimiento del aire.
Una crianza eficiente empieza por la hermeticidad y el aislamiento de la caseta.
La caseta y el piso deben estar lo bastante calientes para evitar el estrés por frío. Temperaturas de crianza bajas (alrededor de 29 °C o menos) provocan cambios hormonales, bajan las defensas y hacen al ave más susceptible a enfermedades.
Los pollitos criados con un poco menos de temperatura comen más que los criados a la temperatura correcta, pero ese alimento se va en mantener el calor y no en crecer: el resultado es menor crecimiento y peor conversión alimenticia. Aunque después se mantenga la temperatura correcta el resto del ciclo, la investigación muestra que las aves con menor peso a los siete días por estrés por frío no alcanzan a recuperarse al final de la parvada.
Buena práctica: calentar el piso a 32 °C (90 °F), idealmente con algunas zonas más calientes, cercanas a 43 °C (110 °F).
Alimento
Desarrollar el apetito en los primeros días de vida es indispensable. Los nutrientes clave hacen falta para desarrollar todos los sistemas del cuerpo, y el saco vitelino solo aporta una parte. Las aves deben encontrar alimento y agua en las primeras 48 horas para desarrollar un buen apetito.
Una vez que el buche se llena, unas 30 horas después de comer, la digestión estimula el centro del apetito en el cerebro.
Lo más importante al alimentar es la disponibilidad. Para que el alimento esté a la mano y estimule el apetito, cubre al menos el 25 % del piso con alimento en charolas o sobre papel, además de las líneas de comederos automáticos, y repártelo parejo en toda el área de crianza.
Buena práctica: tener de 40 a 50 gramos de alimento por pollito al recibirlo, en migaja de textura uniforme, con partícula de 2 a 3 mm.
Agua
El agua es el nutriente más importante. Cada ave debe tomar 24 ml de agua en sus primeras 24 horas de vida: 1 ml por ave por hora, o entre el 40 y el 50 % de su peso corporal. Las líneas de agua deben estar llenas y disponibles cuando llegan los pollitos.
La altura de los bebederos y la presión del agua se ajustan según la edad y el tamaño de las aves: conforme crecen, hay que subir la línea y aumentar la presión.
Buena práctica: de 20 a 30 pollitos por niple durante la crianza inicial. Purga las líneas unas horas antes de recibir a los pollitos para sacar el aire, y deja la gota a la altura de sus ojos.
Ventilación
El dióxido de carbono de criadoras o calefactores que funcionan bien, el monóxido de carbono de los que no funcionan bien y el amoniaco de la cama húmeda pueden causar problemas graves de salud o la muerte. Estos gases se vuelven un problema cuando la renovación de aire es demasiado baja. La ventilación mínima da buena calidad de aire a la altura del pollito sin crear corrientes.
La ventilación mínima es el nivel más bajo de ventilación necesario para mantener el mejor ambiente en la caseta. Su objetivo es triple:
- Dar suficiente aire fresco para mantener la calidad del aire.
- Dar suficiente aire fresco para controlar la temperatura de la caseta.
- Lograrlo con el menor gasto de energía.
El aire que entra debe ir al lugar correcto, en la dirección correcta y a la velocidad correcta. Ese aire fresco tiene que calentarse antes de tocar a las aves, y para eso debe recorrer el techo a lo largo.
La velocidad del aire debe llevarlo hasta el centro de la caseta. Eso significa que la presión estática tiene que ser lo bastante alta para jalar el aire por la entrada y lanzarlo hacia el centro. El aire recorre el techo, se encuentra con el que entra por la pared de enfrente y empieza a bajar hacia el piso, donde recoge humedad y gases que después se sacan de la caseta. Al recorrer toda la distancia hasta el centro, el aire se calienta antes de llegar a las aves y no las enfría.
Para mejorar la ventilación y el uso del calor, aprovecha al máximo los ventiladores de mezcla. La meta es mezclar el aire del piso al techo, de punta a punta y de pared a pared. Mover cada minuto el 10 % del volumen de aire de la caseta rompe bien la estratificación y empareja la temperatura, pero seca poco la cama; mover el 20 % rompe muy bien la estratificación, empareja la temperatura y seca bien la cama.
Buena práctica: vigila la temperatura, la humedad y la calidad del aire durante el día. Las necesidades de ventilación cambian con la temperatura exterior y con el crecimiento de las aves: conoce cómo ajustar tu controlador y la ventilación mínima. Usa ventiladores de mezcla para conservar el calor y mejorar la extracción de humedad y la calidad del aire.
Humedad de la cama
La cama aísla al pollito del piso frío. Hace falta un mínimo de 7.5 cm (3 pulg.) de espesor de pared a pared. Una cama delgada se deteriora más rápido, aun con la ventilación correcta. Una cama en mal estado aumenta la producción de amoniaco, la carga microbiana, la pododermatitis, la coccidiosis y la dermatitis.
La humedad de la cama afecta directamente la calidad del aire: la cama húmeda favorece el crecimiento de bacterias y sube el amoniaco. El amoniaco además lesiona las patas cuando el ave pisa su forma líquida en la cama: las patas se ablandan sobre la cama húmeda, la cama se les pega y el amoniaco empieza a desgastar la piel.
Para mejorar la calidad de la cama y la del aire, busca una humedad de cama de entre 20 y 35 %. Hay instrumentos para medirla, pero una señal inmediata es que la cama se desmorone: al apretarla en la mano conserva un poco la forma y se deshace cuando la presionas con el pulgar.
Buena práctica: precalienta la cama de 48 a 96 horas antes de recibir a los pollitos para purgar el amoniaco del piso. Usa la ventilación mínima para mantener la humedad relativa entre 50 y 70 % durante la crianza inicial.
Para esta etapa, VAL-CO tiene criadoras y calefactores, sistemas de bebederos y comederos de arranque.
Adaptado al español de un artículo que VAL-CO publicó en inglés el 19 de abril de 2024: ver el original en val-co.com. Medidas convertidas a sistema métrico, con la original entre paréntesis.


